Aclaraciones

Un Curso de Milagros está escrito con términos cristianos, pero no tiene nada que ver con la doctrina de la Iglesia Católica, ni siquiera con ninguna doctrina de ninguna de las Iglesias Cristianas.  No contiene dogmas de fé, no es una secta, no se practican ritos de ninguna clase, no existe jerarquía alguna, cualquiera tenga la edad que tenga, puede estudiar y practicar y llegar a convertirse en lo que el libro llama un Maestro de Dios, pero no le da derecho a nada sobre los demás, sino a dar todo aquello que ha aprendido con amor del Amor a todos los que le rodean.  Tan sólo se trata de conocer la Verdad en uno mismo, porque tal como dijo Jesús hace dos siglos:  La Verdad os hará libres.
Libres de la culpa inconsciente vertida sobre nosotros por las Jerarquías Eclesiásticas, libres de las ilusiones cotidianas y libres para Amar sin medida, sin recato a toda la Vida que fluye fuera y dentro de todos nosotros.
 
Los términos cristianos presentados en Un Curso de Milagros son puros.   Han sido inspirados a Helen Schucman, catedrática de Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia en Nueva York.  Esta señora, ya fallecida, era según su propia confesión, de ideologia atea y conservadora.  Esto prueba que cuando alguien  ofrece su dosis de buena voluntad para encontrar "otro camino" se le ayuda desde donde la ayuda es posible, sea cual sea el nombre que se le quiera dar a ese "lugar" o estado.
 
La voz inspiradora que dictó a Helen Schucman resultó ser Jesús de Nazaret, pero cualquiera que lea el libro con mentalidad abierta y receptiva se dará cuenta que el Jesús inspirador del libro no se parece en nada a la imagen disstorsionada, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente por los doctores de las distintas iglesias cristianas, y muy especialmente por la Iglesia Católica, que durante siglos y siglos y siempre en el  "Nombre del Padre", no sólo ha distorsionado el mensaje de Jesús, sino que lo ha adecuado a sus necesidades de control y manipulación de las masas creyentes.  Esto es un hecho por todos conocidos, pero nosotros no queremos entrar en acusaciones, desvalorizaciones, críticas, etc.  De hecho perdonamos, de corazón, pasamos por alto todos esos despropósitos y lo olvidamos, pues no son NADA.  Apuntamos el HECHO para que aquellos que con razón o sin ella, y siempre dentro de sus limitaciones hayan rechazado los términos cristianos de Un Curso de Milagros que tan sólo quieren clarificar con unos símbolos puros el camino hacia el interior de cada uno.  
 
Rechazar símbolos denota un bloqueo, un conflicto que debe ser deshecho, porque cuando no hay bloqueos, cuando no hay conflictos, cualquier símbolo es siempre empleado por la mente para COMPRENDER, y cuando los hay son empleados por la mente para CONFUNDIR.  Esos conflictos, como cualquier otro conflicto, debe ser deshecho y liberado para poder comprender cabalmente aquello que necesitamos para crecer, para evolucionar hacia nuestro estdo original, el cual es LUZ.